El himen es una membrana elástica que bordea la pared vaginal, y que su nombre es el mismo que el del dios del matrimonio en la cultura griega, a quien se invocaba para que la vida conyugal fuera exitosa.
La Medicina ha comprobado que hay mujeres que tienen relaciones sexuales y pueden conservar su himen íntegro, pues en ocasiones éste llega a ser tan flexible que permanece sin daño a pesar del coito. Ahora bien, algunas otras con tal de conservar la membrana virgen tienen prácticas sexuales en las que no hay penetración del órgano masculino, como sexo oral o anal.
Tambien el himen se puede romper durante una exploración ginecológica, por la masturbación con inserción de dedos u objetos, o por caricias genitales con demasiada presión; se conocen casos de mujeres que llegan a nacen sin él. Es así que no existe forma, incluso para un médico, de establecer con certeza si una mujer es virgen o no.
Se considera que la primera penetración será causa de irremediable dolor, éste puede presentarse por dos causas: primero, el proceso de estiramiento que sufre la vagina y, segundo, ansiedad y nervios provocan que esta molestia sea mayor.
Finalmente, cabe destacar que en nuestros días la cirugía plástica permite la reconstrucción del himen mediante intervención quirúrgica bajo una técnica que recibe el nombre himenoplastía, la cual recobra la apariencia original de la membrana, como si nunca hubiera sido tocada.
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